El Imperio Atemporal. Parte IV
La cena había consistido en comida precocinada, más barata y fácil de adquirir según dijeron. Durante la comida le presentaron a los miembros del grupo, pero después de la cena no recordaba más de dos nombres, Kyle, el chico joven y Geler, el viejo del bar, supuso que recordaba aquellos nombres porque había tenido más trato con ellos. Todo esto lo pensaba desde la relativa comodidad de su nueva habitación. Se suponía que tenía que dormir para estar descansado antes de pasar a la acción. Pero con todo lo ocurrido, con ese giro tan grande que había dado su vida en tan pocas horas, lo ultimo de lo que tenia ganas era de dormir. Su cabeza no paraba de darle vueltas al asunto de atacar a un Nexo, además de forma coordinada, pues otros dos grupos harían lo mismo con los otros dos Nexos de la UP. Todo ello le parecía muy irreal, como si se encontrase inmerso en una mala novela de terroristas y donde el era de los malos, casi esperaba que entrase el héroe por la puerta para matarlo en nombre del Imperio. Se estremeció al pensar que quizás fuese así como acabase todo si fallaban.
No sabia cuantas horas habían pasado hasta que alguien llamo a la puerta, entonces miro el reloj de la pared y vio que ya pasaron las seis horas que le habían dado para descansar.
Se levanto y fue hacia la puerta, cuando la abrió vio al hombre grande y de gorro de lana, del cual no recordaba el nombre.
-Es hora de ponerse en marcha- dijo con una voz grave y carente de matices, una voz neutra que no dejaba ver las intenciones detrás de las palabras.
El hombretón se puso a andar pasillo abajo sin mirar si Barek lo seguía o no. Tras unos segundos de aturdimiento este lo siguió y se puso a su lado.
-Perdona que te lo pregunte- comenzó a decir Barek mientras se esforzaba en seguir el paso acelerado de su guía- pero anoche estaba un poco sorprendido y no me quede con todo lo que se dijo en la cena, así que, podrías recordarme tu nombre?
El hombre del gorro de lana siguió callado un buen rato, y cuando Barek había perdido la esperanza de poder entablar conversa con su acompañante este volvió a hablar con la voz monótona.
-Me llamo Odell Jackman y soy al único al que deberás hacer caso durante la misión si quieres salir con vida- entonces miro a Barek con unos ojos que podrían amedrentar al mas valiente, y Barek no era el mas valiente precisamente- eres el único de la unidad que no ha recibido entrenamiento, incluso el profesor sabe disparar un rifle y ponerse a cubierto. Tu eres un civil que nunca a cogido un arma, si no haces lo que te digo puedes causar problemas durante la misión y estropearlo todo. Hazme caso en todo momento y ponte siempre a cubierto para que no te vuelen la cabeza, si no cumples esos dos puntos, por mi te pueden acribillar a balazos, pero no dejare que estropees la misión. ¿Ha quedado claro?
-Por supuesto- Barek intento que su voz no sonase patética, pero tenía la impresión de que había fallado- ¿Crees que habrá combate de verdad?
-Esperamos que no. Pero es una opción que se ha contemplado. La idea es que una vez destruido el Nexo, junto con los otros dos, el Imperio desaparecerá y nosotros estaremos viviendo una vida diferente o algo así. No me quedo muy claro, pero lo único que quiero es acabar con este Imperio de mierda.
Llegaron a la sala donde habían cenado, la mesa estaba a un lado y en centro de la sala Barek vio cajas con armas.
“Genial, no esperan combate pero tienen todo un arsenal, porque será que me da tan mala espina todo esto.”
-Buenos días Barek. ¿Has dormido bien?
-No he dormido nada profesor. –respondió Barek mientras miraba a los integrantes del grupo. Todos vestidos de negro- ¿para mi también hay traje de espía?
-Veo que estas de buen humor, eso es bueno, y si tenemos un traje para ti
“De buen humor nada, nunca pensé ir de buen humor a la muerte” con ese pensamiento Barek recordó algo, quizás no fuese nada pero tenia que contárselo a sus nuevos compañeros.
-Profesor, y bueno también al resto del grupo. El otro día estuve arreglando el Nexo y pararon el trafico, con la consecuente evacuación- sus compañeros le escuchaban atentos, parecía que ninguno de ellos estaba tan tranquilos como parecía de entrada- unos soldados me sacaron de allí. Supongo que no es nada, posiblemente fuesen solo soldados de paso, ya sabéis como va eso.
Odell, miro a Pavelec, mientras el resto del grupo guardaba silencio.
El profesor hablo con voz tranquilizadora.
-No os preocupéis, nuestros contactos dentro del gobierno nos han asegurado de que el Nexo estará vació a esas horas, excepto los servicios de limpieza, pero el plan ya tenia eso en cuanta. ¿No es así Señor Guillier?
El hombre de pelo dorado y gafas parecía una caricatura de soldado con ese traje y la pistola en el cinturón. Pero su voz sonó totalmente tranquila cuando hablo
-Ayer mismo confirme este hecho con nuestro enlace, todo estará despejado, no hay de que preocuparse.
-¿Lo ven? Gracias por la información Barek, debían ser solo maniobras de traslado.
El profesor dijo esto mirando a Odell, que sin decir palabra se coloco otra pistola en el cinturón, mientras en la espalda se acomodaba una escopeta, y cuando parecía que había acabado de coger sus armas metió un par de granadas de humo en su chaleco y una banda con granadas explosivas cruzada en el pecho y se puso a cargar un fusil de asalto.
-Odell, solo eran maniobras
Pavelec dejo un tono de desafió en esas palabras, Odell no dijo nada, solo acabo de cargar el fusil y empezó a andar por el pasillo.
-Estoy con Odell- dijo el viejo Geler- no he estado fugado la mitad de mi vida por ir confiado por ahí.
Dicho esto hecho mano de unas cuantas pistolas y dos escopetas y siguió a Odell.
El ambiente era tenso, por eso las palabras de Pavelec no fueron más que un susurro.
-Toma un traje y ve a cambiarte, partiremos de inmediatos.
Se dividieron en dos grupos que salieron con veinte minutos de diferencia del refugio, que resulto ser el sótano de una tienda de electrodomésticos. Barek iba con el profesor Pavelec, el hombre trajeado, al que Pavelec había llamado Guillier en la reunión del grupo, y con la chicha joven de la cual no recordaba el nombre y le daba vergüenza preguntar. Cuando salieron al exterior los recibió una noche oscura, nublada, fría, una noche tétrica y poco acogedora. Se subieron en un coche negro, uno de esos modelos antiguos sin ventanas que se habían fabricado para las clases mas desfavorecidas, un modelo supuestamente barato, pero que acarreaba defectos de fabrica debido a la baja calidad de las piezas y que pasaba mas tiempo en el taller que en la carretera, lo cual hizo que no fuesen muy populares, nadie quería un coche que no funcionase y que además fuera feo, aunque lo vendieran por un precio irrisorio. Pero muchos no podían permitirse otra cosa, y por ello aun se veían estos modelos circulando.
Conducía la chica, mientras los demás estaban en la parte de atrás, intentando no ser vistos, algo fácil dado que las calles a aquella hora estaban casi vacías. Finalmente llegaron a un callejón oscuro donde aparcaron, por las indicaciones que Barek vio en las calles estaban a un par de manzanas del Nexo.
-Parece que nadie nos ha visto- dijo la chica mientras asomaba la cabeza por la esquina para ojear la calle- y vamos bien de tiempo, lastima que ahora venga la parte desagradable.
-¿Que parte desagradable? ¿Por que soy el único que no conoce el plan?
-Haces demasiadas preguntas Barek, y no hay tiempo para responder. Pero ahora veras la parte desagradable.
Guillier se agacho, y saco una palanca de su mochila, con un ruido seco abrió la tapa de la alcantarilla, encendió la linterna alumbro el negro pozo a sus pies y empezó a descender por el.
“Y yo que estaba contento de tener trabajo de campo, maldita sea mi suerte”
-Te dije que venia la parte desagradable, pero tampoco tienes que poner esa cara hombre.
“¿Como puede sonreír en esta situación?”
Cuando Guillier hizo la señal, un ligero toque a la escalera con la palanca, Pavelec empezó a descender, y cuando se volvió a oír la señal la chica le hizo un gesto a Barek para que bajara.
-Yo iré la última, para cerrar la tapa.
El rostro de Barek debía ser todo un poema, dada la sonrisa de la chica.
Barek empezó a bajar, desde abajo le alumbraban con la linterna, pero aun así tenia que ir con cuidado, ya que en la penumbra los peldaños oxidados no acababan de distinguirse bien. Finalmente llego abajo, y Guillier dio un golpecito con la palanca en la escalera. Desde arriba se oyó como la tapa se cerraba y como la chica empezaba a bajar.
-¿Y ahora que Profesor?
- Tu que crees Barek, cruzaremos por el sistema de alcantarillado hasta el nexo, hay una salida justo detrás, y el otro grupo, si todo va bien, ya debería estar dentro cuando lleguemos.
Dicho esto se pusieron a andar guiados por la linterna de Guillier, que portaba un mapa en la mano y paraba en cada intersección para consultarlo, cosa que no acabo de gustar a Barek, hubiera preferido que se conociera el camino de memoria.
Y tras un rato de andar, que a Barek le pareció eterno, llegaron a la esperada escalera que les llevaría al exterior, supuestamente en el punto convenido. La operación anterior se repitió y subieron en el orden que habían bajado.
Una vez arriba se encontraron en otro callejón, con una puerta de acero cerrada al fondo.
El profesor Pavelec sonrió y con una voz que denoto cierto alivio hablo en susurros a sus compañeros.
-Este es el punto, ahora no debemos hacer ruido, al parecer Kyle ha hecho su trabajo, fijaos en que la cámara esta desactivada.
Barek se alarmo, pero consiguió hablar en susurros
-¿Quiere decir que hemos subido aquí sin saber si nos podían ver o no? ¿No ha sido eso muy arriesgado?
-Un poco lo admito, pero de igual forma no teníamos manera de saberlo, así que teníamos que confiar en el chaval. Anda Henrietta ve y hazles la señal para que abran.
“Henrietta, vale intentare no olvidarlo esta vez”
La chica se acerco a la puerta, y dio tres suaves golpes en la superficie metálica. Al instante se oyó como se retiraba el cierre de seguridad y se abrió la puerta, tras ella estaba Odell, con su cara más seria aun de lo que había estado en la reunión.
-Llegais tarde.
-No Odell, no llegamos tarde, es que vosotros sois muy eficientes y habéis acabado antes.- El tono del profesor deja entrever que no acababa de gustarle los métodos de Odell.
Entraron todos al edificio y cerraron la puerta tras de si. Odell informo de la situación. Kyle, Geler y el habían conseguido infiltrarse en el edificio desde la azotea sin ser vistos, Kyle había desactivado el sistema de seguridad y habían reducido al equipo de limpieza, al que Geler estaba vigilando ahora. Todo había salido como la seda y no había ni rastro de soldados.
Cuando acabo su informe Odell miro a Barek fijamente, y uso una voz autoritaria para decirle que lo siguiera, Barek tenia muchas preguntas, pero ni se le ocurrió hacerlas, el gigantón de Odell le daba miedo. Llegaron todos a la sala principal, la vasta sala se hacia aun mas grande estando vacía y a oscuras, parecía que no tuviera techo.
El Profesor y Henrietta se reunieron con Kyle en el puesto de control del Nexo, mientras Geler les saludo desde una de las paredes donde vigilaba al equipo de limpieza, maniatado y amordazado, y por sus miradas, atemorizado.
Odell lo llevo ante la puerta del área de mantenimiento, Guiller se quedo a un lado vigilando.
-Abre la puerta y llévanos hasta el Generador, y después te quedas a un lado.
“Parece que no va a abandonar ese tono nunca” pensó Barek mientras abría la puerta.
Nada mas abrir la puerta el infierno se desato, Barek solo consiguió vislumbrar unas siluetas agazapadas en la oscuridad de la sala de mantenimiento. No pudo ver más porque Odell lo aparto de un empujón sacándolo de la sala y entonces soltó una ráfaga con su fusil justo antes de cerrar la puerta y apartarse, justo un segundo antes de que esta fuese agujerada por múltiples disparos realizados desde el interior.
Guiller agarro del brazo a Barek y le insto a correr hacia la sala principal, único camino posible desde allí, mientras Odell cubría su retirada.
Cuando llegaron a la sala principal la situación no era mucho mejor, el Profesor y Henrietta disparaban a los soldados que acababan de entrar desde, al parecer, todos los flancos. Kyle estaba en el suelo, sangrando, Barek no sabia si estaba vivo o muerto.
-Odell!!- El grito provenía de uno de los costados del edificio, donde el viejo Geler se protegía detrás de una columna- Esos hijos de puta sabían que veníamos, alguien la ha jodido bien.
Odell lanzo una granada de humo hacia el pasillo que acababan de abandonar, y seguidamente una granda explosiva, que detono cuando ellos ya habían alcanzado las columnas.
-¿Hay alguna salida Geler?
-Y yo que coño se Guiller. ¿Pero podrías abrir una no? Aun tienes los explosivos.
Barek se acurrucaba tras una columna mientras Odell y Geler disparaban a los soldados y se cubrían cuando estos devolvían el fuego, aunque parecía increíble los estaban manteniendo a raya. Barek miro hacia donde estaban el profesor y Henrietta, Kyle seguia sin moverse. De repente un disparo alcanzo a la chica en la cabeza, cayo despolamada, Pavelec dejo de disparar un segundo, consternado por la repentina muerte de la chica, no se percato de la granada, que provoco una fuerte explosión justo al tocar la plataforma donde se refugiaba. Los dos habían muerto en un instante, delante de Barek. Sin que pudiera hacer nada. Era la primera vez que veía morir a alguien.
Le agarraron del brazo y lo zarandearon. Era Guillier.
-Barek! Barek escucha- casi no se oía casi nada con el ruido de los disparos- No puedes hacer nada por ellos Barek. Tienes que cubrirme, abriré un agujero en la pared. ¿Me has oido? ¡Cubreme maldita sea!
Barek comprendió la situación, el profesor, la chica y Kyle habían muerto, pero ellos aun tenían una posibilidad de salir con vida.
Asintió a Guillier y se giro para disparar a los soldados. Guillier pudo cruzar hasta la pared del fondo y refugiarse tras una columna, Barek no veía que hacia desde su posición.
Siguió disparando. No sabía si sus disparos impactaban en algún soldado, pero no paraba de disparar. No supo cuando tiempo paso, ni cuando había cruzado de vuelta pero Guillier volvía a estar a su lado, y le hizo señas para que se cubriera y se tapara los oídos. Así lo hizo, y entonces la detonación hizo estallar la pared del fondo. La sala se lleno de escombros y polvo.
-Ahora, el polvo nos cumbre, ¡correr!
Barek supo que era Odell el que daba las ordenes, aunque no lo vio entre el polvo.
“Esto es un maldito infierno, debo salir de aquí, ¡debo salir ya!”
Con este pensamiento Barek se puso en pie y corrió hacia el boquete hecho en la pared.
-Yo os cubro muchachos- Geler no los siguió- estoy harto de correr y alguien tiene que hacerles pagar por los que han matado.
Guillier aun estaba a su lado, el polvo empezaba a escampar y los soldados disparaban con algo mas de tino a las siluetas que se dibujaban a través de el. Aun así Guillier consiguió atravesar la sala hasta el boquete. Donde los esperaban Barek y Odell.
-¡Geler maldito viejo! Ven aquí joder
Odell hizo ademan de volver a entrar a por su compañero. Pero Guillier le puso una mano en el hombro, y lo miro fijamente.
-Esta herido. Un trozo de pared le dio en la rodilla, apenas puede mantenerse en pie. Le he dado mis granadas. Nos cubrirá el paso.
Odell se lo quedo mirando, entonces miro al viejo, se quito su banda con sus grandas y se las lanzo a los pies de Geler.
-¡Usalas bien viejo!
-Tranquilo, esos cabrones no me enviaran de nuevo a las minas. Largaos ya
Salieron los tres corriendo, entraron en un callejón. Odell empujo los contenedores para bloquear la entrada. Detrás suyo se oían los pasos de soldados, y entonces oyeron la fuerte explosión proveniente del Nexo.
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