miércoles, 8 de junio de 2011

Relato: El infierno helado

El infierno helado

Doy otro paso y mi pie se hunde en la nieve. Noto como el frío se filtra a trabes de mis gruesas botas, como empapa el calcetín con abrazo helado y como llega hasta la piel, mordiendo con saña con sus colmillos de hielo. Me sobrepongo y doy otro paso, y de nuevo las fauces del frío muerden con fiereza. Intento ignorar el dolor y la helada. Me mueve una misión, un encargo importantísimo. Lo hago por mi familia, por los míos. Confían en mí y no les fallare. Una ráfaga de viento helado impacta en mi cara. Cierro los ojos, pero mi rostro y mi cuerpo se quedan ateridos por el glacial clima. Reúno toda mi voluntad y sigo adelante. El camino esta vació, pero mi objetivo ya no esta lejos. Continúo avanzando por un espacio de tiempo que me es imposible determinar. Y finalmente lo veo, el final de mi viaje. La culminación de mi misión. Delante mió. Inmóvil, como esperándome. Doy los últimos pasos guiados más por mi voluntad férrea que por mi fuerza física, que hace rato que flaquea ante el incesante embate del congelante viento. Finalmente alcanzo mi objetivo.
Estiro la mano desafianzo al helado clima.
Agarro el borde lleno de escarcha invernal.
Abro la tapa y tiro la bolsa de basura.
Miro atrás y veo que he de desandar el camino para volver a casa. Veinte metros de infierno helado.
Un viejo pasa por mi lado, me dice algo de que los jóvenes de hoy en día no aguantamos nada, yo lo ignoro. Me coloco la bufanda de nuevo y piso con fuerza la nieve. El recuerdo de la calefacción de casa me da fuerzas

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