sábado, 18 de junio de 2011

Relato: El Imperio Atemporal. Parte II

El Imperio Atemporal. Parte II

Barek salio a la calle, la Gran Avenida Emperador Besaden. La vía principal que tenían todas las grandes ciudades, y la avenida donde se encontraban todos los edificios de nexos, exceptuando dos. De hecho solo había cinco Nexos en el Imperio, lo que ocurría es que se perpetuaban en el tiempo y por tanto en las Unidades Temporales, y pasaba igual con los edificios que los albergaban. Aunque cada edificio de cada unidad tenia una numeración propia, el edificio que acababa de abandonar Barek era el Edificio Nexo numero dieciocho mil quintetos veinticuatro, en realidad era el mismo edificio en todas las Unidades Temporales. Así cada Unidad Temporal tenía tres nexos, y los consideraba suyos en exclusividad, aunque eran los mismos que usaban el resto. Solo había dos excepciones, el nexo de Control nexos, en la US2, y el nexo privado del Emperador en la Unidad Imperial.
El nexo de Control Nexos era una necesidad, pues los Operarios no podían esperar en la cola para ir a reparar un nexo de una unidad temporal concreta, así que tenían su propio nexo y prioridad de tipo 3 en el transito. Esto quería decir que cuando un Operario viajaba a un nexo concreto el flujo del nexo se detenía hasta que el Operario había hecho uso de el. Excepto si se declaraba una prioridad tipo 2, que era la del ejecito, o de tipo 1 que era la de los miembros del gobierno. En ese caso hasta el Operario tenía que esperar. Y por supuesto estaba el Emperador, que aunque tuviera su propio nexo siempre tenia prioridad en usar cualquier nexo del Imperio, de hecho tenia prioridad de usar cualquier cosa del imperio.

La tarde estaba ya avanzada, era extraño, para Barek hacia tan solo cinco horas que se había despertado, y ya caía la noche.
“¿Porque no coordinan las horas entre el destino y la procedencia? Alguna exigencia gubernamental seguro”
Por suerte los Operarios aprendían técnicas para dormir aun sin sueño, y si fallaban siempre podían disfrutar de la vida nocturna del lugar.
Barek se dirigió hacia un hotel de buena calidad que se encontraba avenida abajo, se había hospedado allí en otras ocasiones, aunque no en aquella Unidad Temporal.

Mientras bajaba por la avenida, llena de gente, de tiendas y de policía, estaba pensando en que podría ocupar la noche, cuando un rostro al otro lado de la calle le llamo la atención. Pelo castaño con media melena, rostro redondeado de frente ancha y, que raro, barba mal afeitada, se reconoció al instante, era el, pero mal afeitado.
Rápidamente cruzo la calle, y se dirigió hacia el, a veces pasaba, que uno se encontraba a si mismo, como no recordaba el encuentro y el siempre se afeitaba bien supo que era una versión suya de mas edad.
Cuando llego a la altura de su otro yo este se giro, sin duda sabia que se encontrarían.
-Buenos días yo- dijo el Barek mal afeitado- se lo sorprendido que estas de verme.
-Lo que me sorprende es esa barba, ¿acaso acabare perdiendo la buena costumbre de ir aseado?
La sonrisa de Barek no se reflejaba en su rostro mal afeitado.
-Es mas complicado, simplemente hay momentos en que priman otras cosas- Hizo una pausa y miro calle arriba- ¿Los soldados verdad? Siempre con sus buenos modales.
-Si, se creen muy importantes tras sus cascos. ¿Dime, cuanto tiempo pasa entre tú y yo?
-Sabes tan bien como yo que no te lo puedo decir, no quisiera que mi realidad cambiara. Pero como soy tu tanto como tu eres yo se que es una broma. Te invitaría a un café, pero tengo algo de prisa así que adiós, yo del ayer.
La sonrisa por fin había aparecido en el rostro del Barek mal afeitado, pero el Barek bien afeitado sabia que era forzada, algo le preocupaba, pero no podía preguntar, ya se enteraría.
-Claro, adiós yo del mañana, suerte y bueno, no me desees suerte, total tú ya sabes que me pasara.
Cada uno siguió su camino, y el Barek bien afeitado no dejo de pensar en el encuentro. Antiguamente se creía que la misma persona no podía existir en el mismo tiempo dos veces, que el tiempo se colapsaría o algo así, pero rápidamente se demostró que eso era una tontería. Dos versiones de una misma persona podían estar en el mismo tiempo, pues cada una era un ente independiente del otro, no dejaban de ser masas de materia ocupando un espacio, nada mas. Lo que nadie se había atrevido a hacer aun era contarse su vida a alguien del pasado, la teoría decía que eso alteraría tu propia vida y podría destruirte, y además era un delito tipificado por las leyes imperiales.

Al final llego al hotel, era tal y como lo recordaba, pero al entrar vio la diferencia, el recepcionista era otro, y la decoración interior era ligeramente diferente, para adaptarse a los gustos propios de la Unidad Temporal.
-Buenos días señor- el recepcionista tenia una sonrisa ensayada en el rostro- el Hotel Ferax le da la bienvenida, una visita de trabajo por lo que veo
Barek se fijo en su aspecto, mono de trabajo sucio de grasa y la caja de herramientas en la mano, no dejaba lugar a dudas.
-Así es. Una habitación para una noche por favor. ¿Y podría indicarme donde hay una tienda de ropa?
-Dígame su talla y el hotel le llevara un traje a su habitación sin costes añadidos señor Operador.
“Ahora que se ha dado cuenta que soy un Operador ya se pone en plan servicial, lo aprovechare”
-Mi talla es la F-3.
-Y su habitación la 372, tercera planta. Que pase una buena noche señor Operador.
Barek subió a su habitación, pensando que el recepcionista no tendría tantas sonrisas cuando viera que “el Señor Operador” tenía pensado pagar con la tarjeta blanca. Esa tarjeta que tenían todos los miembros del gobierno, militares y técnicos y que decía que el gobierno se haría cargo de todos los gastos, aunque en la práctica esos gastos nunca se pagaban.
Una vez en su habitación se dio un baño para quitarse la suciedad del trabajo. Cuando salio llamaron a la puerta, era un empleado que le subió el traje solicitado. Resulto ser un raje de corte clásico, de color gris.
“Demasiado formal para ir de copas, pero es esto o el mono de trabajo”
Barek se vistió, y salio a la calle cuando ya era de noche, sin más preámbulos se dirigió a un bar, que si no le fallaba la memoria, estaba cerca del hotel.

Las calles ya estaban bañadas con la luz artificial de las farolas cuando empezó el camino al bar. La gente abarrotaba las calles en aquellas horas, ya que todo el mundo deseaba un poco de diversión después de una agotadora jornada laboral, y el gobierno lo sabia, así que ponía el precio del alcohol bastante alto, así como las entradas a eventos lúdicos. Aun así la gente pagaba, total lo que no se gastasen en divertirse se lo llevaría el gobierno con la excusa de algún impuesto.
Finalmente llego al bar, pequeño, acogedor y barato, justo lo que necesitaba. Cuando entro vio que había otras características de ese bar, abarrotado, caluroso y ruidoso.
Barek se sentó en una butaca vacía de la barra y pidió la primera cerveza, la pago al instante, como era costumbre en el local, ya que los borrachos no se acordaban de pagar muchas veces. Hizo ademán de coger la tarjeta blanca, pero se acordó de que los camareros escupían en las bebidas de “los gorrones blancos”, así que saco su tarjeta personal.
-Serán 3 gloriosos cariño- dijo la camarera con una radiante sonrisa en la cara. Gloriosos era la abreviación de Glorioso Emperador Besaden, que era la moneda oficial y única del Imperio.
-Cóbrame esta y un plato de aceitunas- se fijo en la camarera, le resultaba familiar, esa cara alargada, los ojos verdes y el pelo negro y liso.- ¿Katty, eres tu?
-¿Perdone señor? Mi nombre es Julia.
-Vaya lo siento, te pareces mucho a una mujer que conocí- Barek pensó un momento y se dio cuenta de porque le sonaba tanto- ¿este bar es de tu familia?
-Si, lo es, desde mi abuelo. ¿Por qué lo preguntas?
-¿Tu madre o tu abuela se llamaban Katty por casualidad?
-No, mi madre se llamaba Julia como yo, y mi abuela Helen.
-Y ambas tenían el pelo negro y los ojos verdes supongo
-El pelo si, los ojos no, estos ojos los he heredado de mi padre. ¿Por qué tanto interés?
-Porque conocí a una camarera que se llamaba Katty en este mismo bar, pero en otra unidad temporal. Supongo que debe ser tu hija o tu nieta.
-Tengo un hijo, se llama Mikken. Pero solo tiene 11 años.
-¿Mikken?- la sonrisa surgió al instante en el rostrote Barek al reconocer el nombre- Claro el viejo Mikken, con su barba canosa y su barriga prominente, siempre quejándose de que vomitan en el callejón junto al contenedor. Entonces la Katty que conozco es tu nieta.
A Barek se le escapo una risotada, mientras la camarera lo miraba extrañado, le sirvió la cerveza y las aceitunas.
-Eso quiere decir que viaja usted en el tiempo, debe ser alguien importante.
-Soy un simple Operador de Nexos- “Bueno todo lo simple que puede ser un operador”- descubrí este bar en otras de mis salidas de campo, una especialmente larga, y ahora resulta que acabo de conocer a la madre de Mikken y abuela de Katty.
-Me alegro por usted señor, yo sin embargo no he viajado nunca en el tiempo.
“Ni tu ni la mayoría de ciudadanos, el mayor logro de la humanidad restringido a unos pocos”
La camarera se fue a atender otros encargos mientras Barek se quedaba con su cerveza y sus aceitunas.
Hecho un vistazo al resto del bar, era pequeño, lo que hacia que el gran numero de gente caldeara el ambiente y lo hacia hasta opresivo. Unos pocos jugaban al billar, otros a los dardos, pero la mayoría de gente tan solo bebía y hablaba, o más bien gritaba para hacerse oír. En la televisión estaban dando una exhibición de reactores aéreos, según se leía en la pantalla, ya que era imposible oír al comentarista, era un premio a la Unidad Provincial 72, por haber producido un 12% mas de lo esperado durante uno de sus ciclos de producción. Aunque no se oía al comentarista Barek imaginaba lo que decía, que los valerosos ciudadanos del la UP72 eran un claro ejemplo a seguir por el resto y que con gente de tanto valor el imperio crecía día a día, y seguro que después diría que el Emperador en toda su magnificencia les otorgaba aquel espectáculo de reactores como premio a su dedicación. La mitad de lo que decían en televisión era propaganda, y la otra mitad eran mentiras. Por eso Barek nunca veía la televisión, pero claro, en aquel bar con nada que hacer pues se entretuvo con los reactores.
Después del espectáculo vinieron las noticia, en este caso la proporción era de 70% propaganda y 30% mentiras, Barek dejo de mirar.
Para ese momento el bar se había vaciado bastante, la gente trabajaba al día siguiente, y barek se bebía su tercer refresco, había cambiado de la cerveza a los refrescos después de ir al baño tras su cuarta cerveza, y aprovecho para comer algo consistente, resulto que Julia tenia buena mano para la cocina.
-El emperador inaugura un nuevo hospital en la UP43, pues que le aproveche.
La voz provenía del hombre sentado a su lado, Barek no se había fijado si llevaba allí mucho tiempo o no. Era un hombre corpulento, vestido con una cazadora de piel marrón oscuro y forro de lana sobre una camisa negra, llevaba unos pantalones de trabajo y una gorra azul. Cuando Barek se fijo en el rostro vio un hombre viejo, con la piel curtida y barba de varios días, negra en un lado y canosa en otros, de un pelo que parecía regio aunque no había crecido aun demasiado.
Barek no dijo nada, no era prudente hablar con extraños, podían ser disidentes o peor aun, agentes del gobierno en busca de disidentes.
-Ese hospital, para los que estamos aquí, tardara en ser inaugurado cuarenta siglos
-¿Cuarenta?, serán quinientos diez ciclos, no cuarenta, hay cincuenta y una unidades temporales entre esta y la UP43.
El hombre esbozo una sonrisa, que acrecentó las arrugas del rostro del hombre
-Ciclos no muchacho, siglos, es una manera de contar el tiempo mas antigua
-¿Mas antigua? ¿Más antigua de que? Siempre se ha contado en ciclos y en unidades temporales. Creo que ha bebido usted de más amigo.
-Más antiguo que el imperio, antes de que el Penoso Emperador Besaden se cargara la historia de la humanidad
Aquel hombre acababa de insultar al Emperador, eso no era bueno, cualquiera podía oírlo y denunciarlo, a menos que fuese un agente y estuviera poniendo a prueba a Barek.
“Tengo que cuidar lo que digo”
-No ha habido nada antes que el Imperio del Glorioso Emperador Besaden- “el nombre completo y oficial del imperio, mas vale ser precavido”- El imperio ocupa toda la humanidad, desde la Unidad Provincial sub 12347 a la Unidad Provincial 12347.
-Veo que te lo aprendes de memoria chico- el viejo tomo un trago de Whisky- ¿Os lo hacen aprender cuando entráis a trabajar de Operarios?
“Mierda, como sabe que soy Operario” Barek miro al resto del bar, estaba ya bastante vació y nadie parecía prestarles atención “Yo me largo”
-Lo siento caballero, mañana tengo que trabajar y mas vale que vaya a descansar.
-Ten cuidado chico, las calles son peligrosas a esta hora.
“¿Eso a sido una amenaza?”
Barek se levanto y salio del local, miro un momento atrás para ver si el viejo le seguía, pero no le pareció que lo hiciera.
Intento ir por las calles grandes e iluminadas, pero debía ser mas tarde de lo que imaginaba, pues no había casi nadie ya en la calle.
Barek oyó unos pasos detrás de él, se giro y vio al viejo, acelero el paso. Pero con ese trote acelerado y las miradas furtivas hacia atrás, que le corroboraron que el viejo también le seguía a paso vivaz, no se percato de las sombras del callejón lateral y cuando pasó por delante alguien lo agarro y lo tiro hacia el callejón, dejándolo en el suelo. Antes de que pudiera ver nada le cubrieron la cabeza con un pequeño saco negro, intento liberarse, pero unas manos fuertes le sujetaban de los brazos, intento gritar, pero el saco debía ser de un tejido especial, porque amortiguo mucho el sonido. Sin embargo pudo oír la voz del viejo claramente.
-Te advertí que las calles a esta hora son peligrosas chico.
Entonces sintió un fuerte golpe en la cabeza y perdió el conocimiento.

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