miércoles, 4 de julio de 2012

Relato: Yo mismo

El otro día unos amigos me llevaron a una fiesta. Celebrábamos que uno de ellos había conseguido trabajo, pero eso no era más que una excusa para salir a pasarlo bien. La fiesta era en casa de una amiga, de una novia, de un amigo del que nos llevo a la fiesta. Es decir que no conoceríamos a nadie, lo cual tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Lamentablemente cuando eres designado conductor y no puedes beber suele ser malo. Y obviamente esa era mi situación. Estuve dando vueltas por la fiesta, donde cada vez el nivel de embriaguez era mayor, y donde cada vez la coca cola me sabía más a aburrimiento. Intente entablar conversa con algunos de los asistentes, pero mis capacidades sociales no son precisamente buenas. Así que al final solo me dedicaba a unirme a una conversa y escuchar. Aunque tenia su punto divertido cuando oyes y ves a la gente borracha hacer el pena. Tengo un par de fotos que causaran furor en facebook mañana. Finalmente, cuando la noche ya estaba acabando, me encontré con alguien inesperado. Reconocí su cara al instante, su pelo castaño oscuro con una media melena, su barba de tres días, mantenida cuidada desde hacia un mes, su sonrisa medio sarcástica medio de idiota. Sin duda alguna, era yo. Al principio pensé que era un espejo, pero no, el tenia una cerveza en la mano y la ropa no era igual. El también me vio y vino a saludarme. Estaba tan sorprendido como yo de encontrarme allí. Pasamos el resto de la fiesta charlando, contándonos nuestra vida, nuestros problemas, nada nuevo vaya. El por suerte no había sido designado conductor, e hizo un par de burlas sobre eso. Al final se fue con sus amigos, una gente que no había visto nunca yo. Yo me quede allí, con aun una coca cola, que era ya mas hielo que refresco, sentado en el jardín, y pensando que me acababa de conocer a mi mismo. Y la verdad, ese tío me cae fatal.